domingo, 31 de julio de 2016

Dulce Experiencia.

El sexo no es lo más importante dicen, pero para mí es una parte fundamental para poder conocer a la otra persona.
No importan los idiomas, en el lenguaje del sex es mucho más sencillo conocerse, no necesitas hablar, solo sentir.
Mientras fumaba un cigarro en su apartamento, él se pegaba atrás mío moviendo su pelvis. Yo mirando la noche, sentía poco a poco la necesidad de pegarme más a su cuerpo.
Lo deje jugar, sopesando todo, lo conocía hace solo 4 horas aprox, y no estaba acostumbrada a dejarme llevar tan rápido por alguien. Sin embargo, siempre me ha traído lo exótico. Su piel es blanca, sus manos son grandes, perfectas para tocar mis pechos grandes dispuestos.
Me controlo aun pensando si es muy pronto o no. Aunque finalmente me fascina más la idea de dejarme conquistar, y ver a qué lugar me llevan sus grandiosos besos.
Tiro el cigarro, me acuesto junto a él. Intento evadir sus caricias cerca de mis senos. Mentalmente ya estoy decidida, pero quiero ir despacio.
Dentro de mi pantalón siento como poco a poco me voy humedeciendo, es apasionado como me gusta, expresa deseo hacía a mí y eso me excita.
Sus manos se vuelven más locas, mis besos se intensifican, lamo su cara, su piel, su boca, deseo comerlo con el gusto, el tacto, morderlo, poseerlo.
Finalmente, nos acercamos cada vez a otra habitación, nos detenemos un poco antes, para simular que me penetra con mi ropa aun puesta.
Mis mejillas se ponen rojas por el calor que va ascendiendo. Adoro a las previas, y me gusta aún más que el sexo no sea convencional.
Me tire a la cama, me quite la ropa, mis pechos salieron llenos a su boca, mordisqueaba dulce, tocaba suave y delicado. Le pedí que apretara más fuerte mis senos, que los ahogara no solo con su lengua, que se perdieran en sus manos.
Quise probar cosas nuevas, me recosté en la cama, le pedí que acercara su miembro bien cerca de mi cara, y lo introdujera entre mis tetas, de vez en cuando dejaba escapar mi lengua en su pene exquisito, y comenzamos ese juego, mientras sentía que me follaba las tetas, no podía dejar de gemir y mirar su rostro lleno de placer.
En mi zona más baja, iba mojándome más y más al solo mirar esta escena. Apreté mis pechos bien fuerte en torno a su “DICK”, para que eso le provocara la sensación de que estaba entrando en mi zorrita ya muy mojada por la situación que estaba viviendo.
El penetro y penetro mis tetas, hasta que poco a poco su intensidad se hacía más elevada. Yo sentía una mezcla de satisfacción y ansiedad porque sabía que pronto vendría a caer todo su clímax en mi cara y en mi boca. Soltó varios y grandes chorros en ella, saque mi lengua para poder saborear algo de sus jugos, pase mi lengua alrededor de mi boca, no me gusta desperdiciar una gota de ese brebaje, me sentí completamente pagada, el premio que más deseaba era que se corriera.
La mañana llego y mis ganas aún seguían. Había un fuego incontrolable que quemaba mi entrepierna. Me encantó la idea de despertar junto a él, y que lo primero que tocase fueran mis tetas, que al solo contacto se estremecieron, mis pezones se endurecieron con furia, la ropa hacía que el calor se intensificara. Acerque bien mi trasero a su pene, comenzó a moverlo, invitándolo a que entrara cerca de mi zorrita.
Me quite las bragas, se quitó la ropa interior. Le tome su mano y la puse en mi sexo, necesitaba estimularme más antes que lo dejara entrar por completo. Metió uno de sus dedos en ella y percibió que estaba muy húmeda.
Ingreso de a poco, fue abriéndome, mis mejillas se sonrojaron, y mi boca comenzó a disparar los gritos más descontrolados, él puso una mano en mi boca, le comí un dedo, se lo chupé mientras estaba siendo penetraba. Sus estocadas eran cada vez más intensas, la cabeza me daba vueltas, y el como un loco me daba duro. Escuchaba su suave gemir, eso me descontrolaba aún más, quería morderlo, comerlo, que me llenara de leche la entrepierna.
No podía dejar de pensar lo rico que me follaba, entraba y salía demoníaco, lo rasguñe, lo comía con mi sexo, quería atraparlo, apretarlo, exprimirlo hasta que pudiera soltar todo el jugo.
Comenzó a entrar más fuerte y profundo, su boca no dejaba de soltar pequeños gemidos, mis ojos brillaban y tenía una pequeña sonrisa de satisfacción.
Estaba a punto de correrse, y lo podía percibir. Adore ese momento, el sentir su respiración agitada, sus movimientos más placenteros, la rapidez de su penetración, y el acabar, el acabar en mi sexo.
Nos quedamos un momento compenetrados. Luego, de eso salió, y se sintió igual de rico.
Tome mis bragas, las toque. Y estaban aún muy mojadas.



viernes, 29 de julio de 2016

CHOCOLATE

Sus manos eran grandes, de esas que miras y piensas: ¡Creo que es capaz de agarrarme bien todo un seno!

Lo conocí por esas cosas de la vida, vas a un disco, aparece un chico que te saca a bailar, y porque esa noche tenía ganas de probar algo exótico, accedí a danzar con el tipo de 1.90, manos grandes, color chocolate y ojos verdes.

El hombre era un sueño, su acento tropical, su cuerpo que de lejos se veía bastante trabajado, me incito a querer tocarlo, y hay que decir que estos chicos se la traen y te dejan saborear un poco entre un bailecito bien apretadito.

Fui palpando levemente, sus bíceps, tríceps y lo que sea más que tengan, su six pack envolvente, no solo era chocolate su piel, sino también tenía una barra en su abdomen.

Conversamos de cosas superficiales, la típica charla de cortesía para saber algo del otro. Se sentía tan rico el tan alto, y yo pequeña con la altura perfecta para que su pene se pudiese internar entre mis senos, era solo cuestión de desabrochar el pantalón, y que saliera la alegría.

Con mi perfecto minivestido rojo, mis tacones aguja, mis labios rojos, el pelo de fuego me movía al ritmo del “Perreo” y el de a poco se agachaba para que pudiésemos hacer el bailecito simulando ser follada por atrás. De vez en cuando le pasaba mis manos cerca de sus musculosos brazos.

Me encontraba tan hot, el de a poco comenzó a pasar sus manos cerca de mis muslos, los apretaba, y luego subía sus manos a mi cintura.

Nos quedamos de frente, nos miramos, nos acercamos más al ritmo de una bachata en la que me deje llevar por él, y rozamos nuestros labios de vez en vez, hasta que no pudimos más con el jueguecito, y me comió la boca salvajemente. El beso, el baile, hicieron que mis pezones se endurecieran y me apreté más a su cuerpo, podía sentir que él también tenía un trabajo debajo de ese pantalón.

Me miro con cara de “Te invito”, y nos fuimos a sentar. En la mesa, bebimos unos cócteles, conversamos vagamente, porque solo su mirada me perturbaba, mi rostro estaba enrojecido, y no atine a decir más: ¡Que hacía mucho calor!

El paso su mano por mi cara, sus dedos en mis labios, y yo no encontré nada mejor que meterme el dedo en la boca, chupetearlo mientras lo miraba a los ojos, se lo mordí un poco, y no se dijo más.

Se bebió todo el contenido de la bebida, yo el mío, me tomó de la mano, y salimos a la noche juntos.

Subimos a su auto, nos miramos y besamos de manera descontrolada. Sus manos rozaron levemente mis senos, y sentía que iba a quemarme. Tenía un deseo tan fuerte por ser penetrada ahí mismo, derretir su pene en mi vagina, porque el fuego que sentía en mi entrepierna me estaba quemando.

Puso andar el coche. Yo observaba las luces que pasaban rápido por mi ventana, no paraba de cambiar de posición mis piernas, y en los semáforos en rojo, el posaba su mano en mi muslo y lo acariciaba ¿En qué momento internaría esos dedos grandes en mi zorrita?

Me arreglaba el pelo, y me lanzaba aire con las manos, el calor que sentía era perturbador, cuando de nuevo se detuvo el carro, y él acarició mi pierna, le tomé la mano y la metí debajo de mi vestido, el solo alcanzo a rozar un poco mis bragas. Finalmente, quito la mano.

No podía entender porque el chico no me acariciaba, y no encontré nada mejor que quitarme la ropa interior, tirársela en su pantalón, él la miro y me sonrió.

Abrí un poco mis piernas, y comencé a tocarme. El miraba de reojo toda esta escena, y se movía incomodo en su asiento.

El coche se detuvo, se bajó, me abrió la puerta, y entramos a un edificio.

Una vez en el ascensor, me agarro, y puso mis piernas a sus costados mientras besaba mi cuello, pasaba su larga lengua rosa por mi cara, penetraba mis oídos, me lamía la boca, y me balanceaba para adelante y atrás. Pude sentir algo bien grande que chocaba en mi sexo. El hombre estaba duro, y yo muy húmeda.

Entramos a su departamento, yo aun en sus brazos, y me dejo en el piso. Mientras veía como se alejaba y me dejaba tirada yo pensaba: Solo quiero saber si era mito u era verdad, y bajo esa perspectiva me lancé en este juego con un extraño de chocolate.

Al rato volvió con una sonrisa descarada, y en compañía de alguien más. Otro negro igual de grande que él, me levante asustada, aterrada y trate de salir, y el por fin hablo.

-Tranquila, es mi hermano ¿Queríamos saber si te parecía follar con los dos?

- ¿Con los dos? Abrí bien los ojos.

- ¡Sí, una doble experiencia chocolatada!

Lo pensé por unos minutos, ya estaba aquí, quería obviamente descifrar ese enigma, pero jamás se me había pasado por la cabeza que fuera con dos negros, y menos que ellos fueran familia. El otro tipo era igual de guapo, de hecho, eran idénticos. ¿Qué suerte la mía? ¿Gemelos? ¿Los dos solo para mí?
Sopese un poco las cosas, yo era bien pequeña, no sé si me la podría con dos negros al mismo tiempo, pero la idea de obtener una nueva experiencia para relatar a mis amigas, me llamaba mucho la atención.

El primer negro, saco mis bragas de su bolsillo, las olió, las tocó y me las tendió.

-Huelen muy rico, y aún siguen muy húmedas ¿Me imagino que no quieres desperdiciar esa cantidad de fluidos? Asumo que tu entrepierna chorrea.

¡Madre mía! Pensé.

Otra vez la libido se me estaba subiendo a la cabeza, y le dije:

-Mis bragas te las puedes quedar aun, no las necesito por ahora.

- ¿Eso es un sí?

- ¡Definitivamente!

Los dos me tomaron de la mano, me llevaron a una recamara, donde todo era blanco y rojo. Me dejaron entrar primero, y uno de ellos me detuvo un poco, puso su mano cerca de mi entrepierna, comenzó a masajear, mientras me besaba el oído, me pasaba la lengua descarada. Luego, sentí otras manos que me quitaban el vestido, y otra mano desabrochaba mi sostén.

-Ve tu primero a la cama, y quiero que te pongas en 4 para nosotros.

Como una niña obediente, me subí a la cama y tomé esa posición, ellos paseaban por alrededor, me observaban, asentían con la cabeza, y se miraban risueños.

Uno comenzó a quitarse la camisa, el otro hacía lo mismo, se quitaron los pantalones, y quedaron solo con sus bóxer. Yo contemplaba dentro de lo que podía esta escena, se podía ver lo excitados que estaban ambos, sus miembros se hacían notar bajo la ropa interior, y eran tremendos.

Me sentía un poco humillada en esa posición, ambos solo se pegaban miradas cómplices, hasta que uno me dice:

-¡Tócate para nosotros! En esa misma posición.

Pasé una de mis manos a mi vagina, comencé a masturbarme tímidamente, podía ver desde abajo el brillo en sus ojos, y que no paraban de tocar sus penes. Hasta que el segundo no se aguantó más, se acercó a mi entrepierna, saco su lengua grande y gruesa, comenzó a abrirle paso a mi clítoris y a presionar levemente en él. Presa de un calor que suponía le quemaba la boca al negro rico, comencé a chorrear como un grifo. El metió uno de sus gordos dedos en mi zorra. Yo comencé a gemir desesperada. Su lengua se internó en mi culo y me penetraba el agujero, su dedo aún me masturbaba la hendidura, y siento al tiempo que otra mano me agarra el pelo, me pide abrir la boca, escupe en ella y me mete toda la lengua. Agarra mis pechos y me pellizca los pezones. Yo no podía más del aturdimiento, solo sabía que estaba dispuesta a jugar a lo que ellos quisieran.

Me dieron vuelta, se acostaron a ambos lados, los miré con la boca entre abierta y solo pensé: ¡Deja vu!

Sus 4 manos manosearon todo mi cuerpo, me sentía en una posición tan ventajosa. Solo que aún no podía saber si era “Mito o verdad”. Pero claramente todo indicaba que era una “Realidad”.

Dos dedos se internaron en mi vagina, me penetraron rico, los quitaron, y los metieron de lleno en mi boca.

- ¿Te gusta como saben tus juguitos?

Asentí con la cabeza.

Luego me penetraron nuevamente los dos dedos, entre risitas cómplices, y uno de ellos metió un dedo más, sentí un poco de dolor, que al poco rato se sintió placentero.

- ¿Te duele?

Entre gemidos les indique que no.

-Entonces podrás aguantar nuestros penes.

Se quitaron la ropa interior, y ante mí se presentaron dos penes gordos, venosos, erectos, exquisitos, y me dio hambre, quería endulzarme la boca. Hice ademán de acercarme, pero uno de ellos me acostó nuevamente. Luego, el otro tomó varias almohadas y las puso bajo mi cabeza.
-¡Observa, golosa! Dijo uno.

-Te lo vamos a meter entero, putita.

Comenzaron a masturbarse lentamente, y veía brillar de sus puntas el líquido pre seminal (Todo el tiempo sonreían mientras se tocaban sus miembros) Yo por inercia no podía dejar de mirar con grandes ojos, y pasarme la lengua por mis labios, ansiosa por poder tocar esos dos cilindros de chocolate.

- ¡Vaya chica que te cazaste hoy, hermano!

- ¡Ves como chorrea! Paso su mano por mi agujero, y se lo metió a la boca.
-Está chorreando por montones.

Seguía observando al par, sin entender nada. ¿Qué clase de juego era este? Por otro lado, hacían como si yo no existiese, pero al mismo tiempo me generaban placer solo a mí.

Mientras me sentía confundida, uno de ellos me toma y me ofrece su miembro, empuja un poco mi cabeza. Yo muy nerviosa lo tomó en mis manos, lo voy saboreando lentamente con mi lengüita pequeña, lo lamo como una gatita que toma su leche, y va ingresando por mi boca poco a poco, debo abrir la boca grande, comienzo a bajar y subir mi cabeza, tratando de que llegue a mi garganta lo más posible, pero solo me entra la mitad en la boca. El otro chico me agarra de las caderas, y mete toda su lengua en mi vagina. Al que se la chupo, pasa por debajo de mi abdomen su mano y me estimula el clítoris. Con la boca llena, lamida y masturbada, suelto un poco el chocolate, pero él cálido me obliga a seguir comiéndole el pene. No dejo de mover mi pelvis, y a soltar de vez en vez el juguete para gemir un poco tranquila. Sus risitas hacen eco en la habitación. Mis piernas se van tensando, mis dedos se arquean, y suelto el pene para gemir como una loca.

-¡Por favor, métanmelo ya! Jadeo.

El hombre que tiene mi vulva toda en su boca y la chupetea incesante se quita los pantalones, y siento que algo me golpea el culo.

-Te la meto si prometes no dejar de chupársela a mi hermano.

-Lo prometo. Chille.

Sentí como poco a poco iba entrando, me rasgaba, me abría, me levanto un poco, puso mis piernas a sus costados, y comenzó a meterlo más. Me escupió en el trasero. Tomaron mi cabeza y me metieron de lleno el pene en la boca, el chico a que masturbaba con mi boquita, posó uno de sus dedos en mi trasero.

Sin poder expresar la satisfacción que sentía al ser penetrada, la boca a tope y ese dedo en mi culo, decidí seguir chupando mientras sentía que me partían la zorrita.

Seguí chupando, con los ojos llorosos miré al negro que gemía bajito. Su boca grande soltaba pequeños alaridos de placer, use mis manos y las transporte a la base para subir y bajar su cuerito, le pegue la lengua en el prepucio, saboree como de a poco iba follándome la boca, sus embestidas eran más violentas. Venía el jugo a mi boca, se puso más dura y soltó el primer chorro.

-Te lo tragas todo, puta.

Soltaba el segundo chorro, y no podía ya más tener tanto semen en mi boca, me chorreaba por donde podía escapar. Y como sintonizados, su hermano comenzó a darme más duro soltando chorros. Estaban llenos de semen, y todo era para mí.

Ambos se levantaron, quede con la boca empapada, chorreando líquido, me pase la mano por la boca para limpiar un poco.

-Quédate con el culito así, no cambies esa posición.

Uno con una facilidad me dio vuelta, y quede con mi culo ante sus ojos.

-Mira qué maravilla como cae todo mi semen por sus muslos.

-Es un desperdicio, hermano. Creo que la chica aún tiene mucha sed.

Sentí algo en mis muslos, no me dejaron mirar, la cabeza me la pegaron bien en la cama, y de repente ponen un plato ante mí con un líquido transparente.

-¡Es todo! Cómetelo.

Yo los mire sin entender nada, y quede mirando extrañada el plato, uno me agarro del pelo fuerte y metió toda mi cara en el plato, y la restregó en él.

Yo comencé a pasar mi lengua y a beberme todo el líquido. Estaba más frío, pero su sabor era parecido.

-Debes pasarle la lengua.

Tome el plato, le pase la lengua y lo limpie todo.

- ¡Que buena niña! Ahora las sábanas.

- ¿Qué?

-Que chupes las sábanas, no queremos que se desperdicie el semen de mi hermano.

Me puse a chupar las sábanas, por todo el sitio donde había caído semen.

- ¡Bien!

Comenzaron a masturbarse nuevamente, y acercaron sus penes a mi boca, chupaba uno, después otro. Los miraba con los ojos brillosos.

-Me encanta que me mires así bien perra cuando me lo chupas. Dijo uno.

-¿Te das cuenta que aún podemos seguir dándote? Lo dura que nos las pones. Dijo el otro.

Uno de ellos me tomo en brazo, paso una mano por mi sexo y metió sus dedos. Me embadurno el agujero del culo. El otro escupió en su mano, y me echo un poco más. Se apoyó en la pared, y de golpe me lo metió en la zorrita. El otro por atrás, lentamente comenzó a meterlo por mi culo.

- ¡Que apretado esta!

Yo solo jadeaba, luego gritaba. El que me daba por la zorra me metió un dedo en la boca para que lo chupara. Se lo mordí fuertemente, me ardía tremendamente el ojete, y cada vez empujaba más fuerte en mi culo.

En perfecta sintonía estaba siendo follada por ambos agujeros. Los negros se sonreían, yo solté el dedo y comencé a gemir desesperada, cada vez más fuerte, sintiendo que me partían.

Mi cuerpo sudaba, sus cuerpos estaban empapados, se escuchaba el golpetear fuerte de sus sexos con el mío. Turbé los ojos, y le rogué que acabaran.

Sus risitas se hicieron notar otra vez.

-No esto termina cuando te llenemos de leche el culo y la zorra, puta.

Sus lenguas se metieron por mis oídos, me lamían el cuello de vez en cuando. Uno comenzó a juguetear con mi lengua, sus movimientos locos.

Sentí otra vez una mano en mi clítoris, sentía que me iba a desmayar de tanto placer. Ambos me estaban dando duro, hasta que comenzaron a hacerlo más fuerte, más rápido y a gemir levemente, sentí como me llenaban los chorros violentos que salían de sus penes descomunales. Los quitaron en breve, y se escuchaba como caía uno que otro poco de semen al piso.

Me dejaron en el piso.

-Ya sabes.

Comencé a pasar mi lengua por todo el piso para no dejar ni una gota de semen. Mientras escuchaba sus ¡Muy bien! Eres una perra limpia.

Me tendieron en la cama, se acostaron a ambos lados. Yo ya no podía más, me sentía cansada, repleta, con una leve sonrisa en mis labios, pude tener una doble experiencia de "Chocolate".

jueves, 28 de julio de 2016

SEXO SENTIDO

A veces pensaba que no podría controlar estas sensaciones y sobre todo cuando venían a mí esos pensamientos que sugerían ser sucios porque iban en contra de todos mis valores. 
La idea de verme como una puta me turbaba, pero mi subconsciente quería decirme algo, cuando cada vez se hacían más constantes esos pensamientos me decía: Solo son fantasías, como las tienen muchas mujeres. 
Aunque nuevamente esas imágenes enloquecedoras que hacían que me sintiera bastante ardiente, venían a mi memoria, como ahora que las estoy contando. 
El hecho de estar con el culo al aire en un auto, con una fila de hombres sedientos por penetrarme. Y que ellos no pudieran ver mi rostro, ni siquiera les importaba como era la mujer que estaba con sus intimidades al aire, lo importante era quitarse las ganas y mientras en mi mente habitaba esa fantasía y mis manos acariciaban mi sexo para llegar al clímax, y bien, la manera en que llegaba era deliciosa, deseaba tremendamente que fueran las manos de un hombre. 
Me sentía desesperada, porque llevaba meses sin sexo y ya pensaba que estaría así toda la vida, me deje envolver por distintas fantasías, era lo único que tenía a mano. 
Encontraba macabra la idea de tener que adquirir juguetitos para divertirme, mis amigos me decían que era muy guapa, pero hay que recordar que son mis amigos, así que me valía madre lo que ellos pensaran de mí. 
Tal vez me salía por los poros esa necesidad sexual de que un hombre me penetrara, tal vez se espantaban, porque expelía algún aroma muy fuerte, y no lo digo de manera mal, pero quizás no embriaga como el aroma que uno expele cuando se encuentra comprometida, porque a los hombres le gustan las cosas difíciles y que más complicado que desear a la mujer de otro, y que esta se encuentre enamorada de aquel tipo. Me gustaría estar en esas, al menos tendría con quien follar diariamente y habría confianza, lo desearía, por algo estoy con él. Pero ahora he llegado hasta pensar en follarme al primero que se me cruce en el camino. 
Tenía opciones, y eran tremendamente guapos. El problema es que eran unos desgraciados, no hay nada peor que encontrarte a hombres así. Coquetos patológicos en otras palabras. El solo hecho de decirle cosas a otras mujeres, calmaba sus ansías de serle infiel a su mujer. 
Y yo por más que les decía que estaba dispuesta a todo, ellos terminaban con la frase: No, si es una broma, somos amigos. Pero seguían con el jugueteo.
Ya estaba pensando que lo mejor que podía hacer con tipos así, era tomar sus manos y que tocaran mis partes. Mis senos, mi sexo...y decirles: Ardo en deseo. ¿Puedes ayudarme? ¿Me quitas las ganas? Tal vez me seguirían la corriente y al fin podría tener sexo alocado o simplemente terminarían asustados con mi actitud tan directa, la verdad no sé lo que pasaría, pero ya estaba bastante aburrida de los juegos, de los coqueteos. Estaba esperando la acción y pasaban los meses y jamás veía que se acercara a ese momento. Está bien jugar y todo, pero... ¿Cuándo concretan? Y así conocí a los coquetos empedernidos, y me di cuenta que había muchos tipejos así, esos son uno de los más odiados, No entiendo el afán de andar seduciendo por la vida, debería ser un deporte que saliera en las olimpiadas, porque ¡Vaya! Habitan por todas partes en verdad. 
Sigo tocándome mientras voy divagando en una y otra cosa, pero sé que debo concentrarme si quiero alcanzar el orgasmo, ahora me penetra un tipo de estatura mediana, no es muy agraciado, pero quiere lanzar un escupo en mi sexo, porque le gustan bien lubricadas, y yo pienso está bien, soy una puta ¿Pero las putas descansan? ¿Cómo no me irrito? Y ¿Cómo piden que me encuentre lubricada? Si ya han pasado cientos de hombres por mí. Y pienso: ¡Vaya que debe ser duro ser una puta! 
Pero a pesar de todas estas cosas que pienso, tengo claro que no quiero ser la puta de todos, quiero ser la puta de un solo hombre, y sí sé que suena feo que me autodenomine así, cuando tendré una relación “Sana”, pero el dicho popular indica ser una puta en la cama y una dama ante la sociedad. Y, por otro lado, me cargan esos gallos que dicen mi mina no me da la pasada, o que las mujeres se hacen las difíciles, y cuando hay cientos como yo que están dispuestas a hacerlo todo porque las encajen bien, que las follen duro, sin después andar psicopateándolos o pidiéndoles algo más que un intercambio exquisito y amistoso de sexo, con el fin de conseguir mutuo placer, claro me importa un rábano el placer de él, solo quiero venirme. Ese es el fin de un tipo cualquiera, no importa lo que le satisfaga y puedes darte el lujo de ser egoísta, y no pensar en la maldita reciprocidad de las parejas convencionales. Y me siento capaz de tener una relación así con un MISTER PENE. Porque ya no estamos pensando en una persona, podemos decidir saber el nombre y su número de teléfono, lo demás no importa y si se pone con ánimos de charlar, siempre podemos ser unas perras cortantes y que entiendan que solo quieres sexo y no te importa si comparten intereses en común. Los hombres son así y ya veo cada vez más en este siglo mujeres con corazón de piedra que piensan con el sexo, ya no con el corazón, y así como lo planteo, quiero sentirlo cada día más, claro me cuesta, Porque siempre he asociado el sexo con el amor, como un vínculo ultra íntimo que solo puede tener acceso aquella persona que no solo te alborota las hormonas, sino también te hace zapatear el cucharon (De modo muy coloquial lo expreso). 
Y mi pregunta es la siguiente ¿Podré volverme como un hombre? ¿Y si empiezo a ingerir alguna especie de sustancia que me haga ser más masculina? ¿Cómo quitar esos sentimientos estúpidos? Follar por follar, sin remordimientos, sin llamadas, sin te veo luego, sin citas, sin miradas sentimentaloides y un espero que no me olvides. 
Claro, pase de ser una perra que solo necesita sexo a replantearme todo, que cuesta hacerlo. Pero....Los hombres cuándo se comportan así, solo follan ¿No entran en la categoría de putos? Porque la mujer es una puta cuando se acuesta con muchos hombres. No se supone que las mujeres ligeras son aquellas a quiénes se les paga. Entonces no entiendo porque nos maltratan tanto.
Aunque lo peor de todo, es cuando te dicen: Chica, sé open mind, si eso de que serás una zorra por acostarte en la primera cita es una farsa. Y ya los ves hablando con un amigo a quien le dicen esta weona es más fácil, me lo paso a la primera. 
Los hombres son un arma de doble filo, pero igual hay algunos que salvan, pero aquellos que salvan son unos geeks. Me ha tocado presenciar geeks con el ego a la mierda. - 
Y entonces piensas: Los hombres que se acuestan contigo una noche y no te llaman más son los peores. Pero un tipo feo con el ego a la mierda es el terror de terrores, no hay nada peor que eso y mucho más complejo, cuando estas con un tipejo, porque no se le puede llamar persona ni nada por el estilo, de hecho ni siquiera debería entrar en el área de tipejo, debería pasar al mundo de los insectos, y ser el insecto más horrible del planeta, no puedo recordar en este minuto el nombre, pero sin duda es para este tipo de tarado. La verdad. Si he estado con hombres feos que se creen minos, y tienen una especie de magnetismo cataclismico que te alborota todo tu ser. Es como
¿Qué se cree este weon? Y no hay nada peor que un feo arrogante, egocéntrico e indiferente, esa clase de insecto es única en el mundo y te llevan a un mundo de mierda, porque deben ser esos escarabajos que hacen bolitas de mierda y se las llevan para su casa. Y esa mierda eres tú rodando, porque así es como te hacen sentir. ¿Cómo te alejas de esos? Te aburres en algún momento, porque son malos en la cama. Y su manera de ser se justifica para esconder su inseguridad, y que en el fondo son insectos que necesitan hacer sentir mal a las mujeres para esconder su verdadera cara.

Y así me pasó divagando en historias pasadas, mientras trato de llegar al fucking orgasmo y quedar peor...pensando en que quizás debería dejar de hacer esto, ya que las ganas se harán mayores. Sin embargo, debo concentrarme en llegar al punto máximo, al big bang del glorioso orgasmo, donde se conecta el deseo de mi sexo a 1000 y el otro porciento que ponen las imágenes en mi cabeza para explotar en gemidos, sensaciones y una humedad entre mis piernas y claro sigo ahí manteniendo nuevamente las imágenes bizarras de mi vida de prostitución ¿Solo quedaran en mi cabeza? O me volveré una mujer de aquellas, de las calles, de las esquinas y todo. Y comienzo a sacar cuentas. Si fuera así, tendría que ver las tarifas, pero la verdad no me interesa mucho desgastar mi cuerpo con uno y otro, prefiero escoger a mi presa, y que aquel afortunado o tal vez no tan afortunado si lo planteo que mi paga se vuelva el placer. El placer de cada hombre que se interne entre mis muslos, pero que yo escoja quien me lo dé, esa es la diferencia de ser una prostituta, que yo elijo. No significa que estaré una hora con diferentes hombres… significa cuando yo quiera, con quiera, donde yo quiera y como yo lo quiera. Y sea yo quien indique como hacerlo y conseguir el tan ansiado grito feroz de mis labios que culmine la noche (Me puse romántica, una mala costumbre)… diariamente, con diferentes tipos de cuerpos, piel, manos, penes, suspiros, gemidos y que derramen en mi cuerpo ese líquido de la vida arrojado en mi sexo, en mis senos, en mi cara, en mi trasero, donde quieran, cuantas veces quieran…porque necesito verlo, saborearlo, palparlo para saber que conseguí el placer de verlos venirse por mi expertas técnicas amatorias. Pero el placer es mío, su clímax solo debe ser mío y luego echarlos de mi casa, para que al rato entre otro. Sí, estoy muy desesperada al parecer, pero estoy así porque quiero beneficiarme de ello y sentir continuamente como mi cuerpo reacciona al contacto de distintos cuerpos y lo que cada uno pueda entregarme. Un sin número de sensaciones que pueden cautivar mis sentidos. 
Tal vez mi sexto sentido signifique eso, o mejor dicho mi "sexo sentido" el abrirme a nuevas emociones. He descubierto que puedo enfocarme solamente en ello, y volverme una puta, pero una puta que su paga solo sea el más increíble orgasmo que desmorone todo mi ser de forma positiva, que no descanse ni un minuto, que siempre quiera más. ¿Me estaré volviendo como ellos? Mientras me acaricio y me pienso en ese auto con el culo al aire, se ha despertado en mí el sexto sentido del más puro e exquisito sentimiento de todos los tiempos conseguir el grito ahogado, el tensar mis piernas y luego sentir los temblores cuando me relaje, que los dedos de mis pies se encorven, que grite disparates, como nombres, palabras sucias y los muy utilizados: Síiiiiiiiiiii, Yessssss, Dale “X” nombre y perder por un instante la cordura, pensar que podrían venir todos los hombres del planeta a sofocarme con sus grandes miembros y bañarme hasta dejarme toda mojada con el delicioso elixir de la lujuria, la culminación del deseo absorto de su cuerpo. Quiero y necesito volverme una puta, y conseguir mi paga. El PLACER.

miércoles, 27 de julio de 2016

CÓMO TE PERDÍ, VIRGINIDAD

Sueños frágiles, sus manos perfectas y suaves, 
porque llevan la suavidad de una mujer, 
y yo hipnotizada miraba su cuerpo desnudo, 
me desesperaba con la sola idea de que esta noche sería mía, 
me relamía los labios. 
Pero claro, sabía que solo sería una vez. 
Nunca había experimentado con un hombre, aunque sabía de sobra que no importa el sexo, las mujeres y los hombres estamos cortados con la misma tijera. 
Les llamamos putas a las que se meten con uno y con otro, aunque mi palabra favorita es "Maraca". Entonces podemos decir que nosotras fomentamos el machismo, llamando de esa forma a alguien ligera, y esto pasa acá también. No importa el sexo, son perras de todas formas. 
Y ahí estaba la más grande BITCH deliciosa, con sus piernas cruzadas, con una mini corta, y ya la ropa interior a un lado esperando que yo me internara en sus piernas, besara sus labios, los abriera con mi boca y jugueteara con el botoncito rico de su vulva.
Sintiendo como se hinchaba en contacto con mi lengua.  Jadeaba, me tiraba el pelo, me empujaba más adentro para que yo me embriagara con el aroma, sabor de su sexo. Sus fluidos se pegaban en mi cara y escurrían por sus piernas,y yo decía: ¡Mhhhhhhh en mi mente!!
Mi cara estaba enrojecida. Mi sexo hinchado y jugoso porque sus dedos se internarán en él, y pensaba: ¡Quiero que me lo hagas! Pero ella era exigente, y si me distraía, agarraba mi cabeza para meterla de nuevo entre sus muslos. 
Y dije para mis adentros: “La lameré tan rápido y con tanta destreza que se vendrá en un segundo en mi cara” 
Comencé, enloquecí, el olor salvaje me emborrachaba. Quería, por primera vez sentí deseos de ser penetrada, pero ella solo tenía una vagina. 
Lamía, y sin darme cuenta mi boca estaba empapada. Me separo de su rico y avariento sexo, se tumbó a mi lado, me miro con cara de viciosa, y me quito la blusa, me babeo los pezones, me los estiro, me los retorció, me queje de placer. Me mordí el labio y ella introdujo toda su lengua, la sentí en la garganta. 
Que mujer más abusiva, bruta, brusca, rica, deliciosa ¿Qué me estaba haciendo? Era uno, dos...sí, dos dedos que se retorcían e iban adentro y afuera rozando mis paredes, empecé a gemir, a gemir, me volví desquiciada, le agarré la cabeza y le dije: ¡Chúpame!
Me hizo un gesto en negativa, y siguió metiendo sus dedos en mi sexo, y yo creía que iba a morir, a morir de placer, me sentí un tanto aturdida, sentía que quería ser sucia, decirle lo perra que era, y sentí algo grande, algo grande y fantástico, no sé de donde lo saco, pero se sentía parecido a la piel, no quise mirar, solo pensaba en gozar, En sentir.
¿Qué mierda me estaba metiendo? Mientras ponía los ojos en blanco. 
Comencé a sentir un leve calor y sonido, traté de mantenerme controlada solo para mirar. 
Pero no lo logre, seguí gimiendo, teniendo uno, dos, más de 3 orgasmos, no paraban de salir pequeños quejidos de mi boca. El dolor que experimentaba me hacía sentir una completa masoquista, era un dolor punzante, enrojecedor, tirante, y sentía las embestidas cada vez más violentas y desgarradoras, como si mi sexo dijera no, pero todo mi ser pidiera cada vez más adentro, más adentro y más duro. 
Cuando tenía momentos de lucidez, pensaba es todo su puño ¿Qué es?
Pero me perdí, me perdí y mis labios lanzaron el grito más rico y ensordecedor que jamás haya podido crear. Era placer, era un dulce placer, tensé todo mi cuerpo, mis dientes rechinaban, apreté la boca para no liberar más quejidos y gemidos.
Fue violento, y exquisito a la vez. 
Cuando desperté de ese alocamiento, mire, sí, al fin mire y vi. Había perdido mi 
virginidad con un dildo en las manos de una mujer, y me tumbe.
Recordé que estaba ella, y me pedía con los ojos algo...No soy clarividente. Tomó el pene falso y abrió sus piernas, y se lo comenzó a meter. Me incito a que me introdujera la otra punta, era doblemente placentero, se perdió entre mis piernas, sentí el dolor, el dolor orgásmico penetrante de los movimientos de la Bitch y los míos, nos comenzamos a joder como dos endemoniadas, y a gemir en sintonía...y GEMIR...

lunes, 25 de julio de 2016

CUANDO ME TOCO.


Necesito tenderme desnuda en la comodidad, sacar mis pechos prisioneros, comenzar a tocarlos con suavidad.
Comenzar lentamente a apretarlos, pellizcar mis pezones me da más humedad, posar mi lengua en ellos de vez en cuando, mientras más mojados más placentero…Lentamente meto mi mano bajo mi pantalón, porque es con pausa, con cautela, mientras me voy imaginando ciertas fantasías que me desatan, lamiendo cada miembro inerte frente a mis ojos, masturbando con mi boca cósmica, sintiendo que poco a poco se ponen más jugosos.
Me encanta lamer, oler, saborear, palpar. Mis dedos encuentran hinchado mi clítoris, no puedo perder la concentración, entre mi fantasía y mis dedos que se mueven rápido esperando la tensión.
Arribando en parajes más enigmáticos, buscando saciar este calor que se proyectaba en mis dedos.

Gimiendo cada vez más alto, sintiendo el ardor en mi cuerpo, mis piernas temblando, mi cuerpo tenso, ya venía lo mejor. Abrí más mis piernas, porque quería que el orgasmo no solo saliera por mi boca, saliera por mi hendidura húmeda, que poco a poco se iba mojando, y sentía el cálido líquido que emborrachaba mi trasero, mis dedos se volvieron más ágiles y fuertes al contacto de mi clítoris, sentía venir, me bamboleaba, hasta que al fin, iba saliendo el grito, el jugo, y el orgasmo de mi boca, de mi sexo.  

lunes, 18 de julio de 2016

OBJETO

Hoy me encuentro en la casa de los horrores placenteros, atada a un pilar con mi cuerpo desnudo, entregando mi culo al que quiera someterme.
Es la noche de los juegos, y yo soy la víctima del placer, entregándome al 100% a lo que deseen hacer conmigo.
No me siento una persona, me siento un objeto expuesto a su criterio.
Al criterio de hombres desvergonzados, perversos, que pagan por tener a una chica que se deje follar un montón.
En esta perfecta guarida, con mi mejor cara de puta, he decidido jugar a ser un montón de nada, no deseo que tengan compasión conmigo, porque hoy soy la “Perra” de todos.
Muchos hombres sentados, de todas las edades, la mayoría mayores, me contemplan, me piden girar, me piden que me agache, uno que otro se acerca a palpar mi fina vagina, que con solo la expectación comienza a mojarse compulsivamente. Soy conocida en el rubro por mojarme con facilidad, derramar mis jugos, eso logra que sea un “Plato más apetitoso”.
Esperando impaciente, la ansiedad en mí se hacía cada vez más potente, me vendaron los ojos, me golpearon las nalgas, me lamieron el sexo, saborearon mis ganas, internaron sus dedos, apretaron con fuerza mis senos, ingresaron objetos fálicos, y yo comencé a gemir como endemoniada. Sentí que alguien me tiraba con rudeza el pelo, y me obligaba a abrir la boca, chupe como experta, lo metí todo en mi boca, hasta no poder respirar bien, todo era con una brusquedad que me anonadaba, era el perfecto objeto de sus deseos, perversión, sentía que habían vergas muy hinchadas, y otras ancianas, me gustaba sentirme así de sucia, así de usada, quería que me metieran pronto una de ellas, pero solo se dedicaban a golpear mis nalgas, y meter distintas cosas en mi sexo, hasta que algo entro en mi trasero, una bola, otra bola, otra más. Sentía arder mi trasero, me soltaron y me dejaron tirada en el piso, amarraron cada uno de mis tobillos, y mis manos, quedé suspendida en el aire, con mi sexo abierto para todo el público, mi respiración se agitaba, sentí que entraba un gran pene que me mutilaba, follaba rápido como un conejo, y enterraba sus pocas uñas en mi trasero, intentando abrirlo, mientras pequeños golpes me llegaban en los senos y en la cara. Sentí que un líquido que me manchaba la boca.
Eran bestias desesperadas por follarme, y yo dispuesta dejando que arrancaran un pedazo de mi lujuria, haciéndome caer en un trance candente, posesa por sus movimientos bruscos, su poca delicadeza, el objeto maravilloso de sus deseos, internándome en un espiral sin ganas de salir jamás, acabando llena de semen, azotada, mordida, divina, eterna para estos hermosos caballeros.
Juguete sexual de sus ensoñaciones, la fantasía disponible, quería hacer real todo lo que intentaban. Porque ser un objeto nunca ha sido una mala idea, porque todos podemos ser usados alguna vez, y es una de las sensaciones más placenteras, ser la muñeca de trapo, que estropean.  


Ménage à trois


Atendí el teléfono para la llamada que estaba esperando hace semanas, la confirmación a uno de mis más grandes fantasías, por fin, podría estar con dos hombres.
Ambos a regañadientes aceptaban follarme una noche entera, a cambio de hacer un trío con cada una de sus chicas.
Me refresque, me puse mi vestido fantástico sin bragas, un rojo intenso en los labios, tacones altos, panty medias, y me lance a la aventura.
Dos machos para una hembra en llamas, prendimos unos pitillos para entrar en ambiente, antes de que alguno siquiera se atreviera a tocarme el muslo. Decidimos seguir fumando, y bebiendo. Al ver que les faltaban las agallas, me senté en medio de los dos, y me quite el vestido, ellos me quedaron mirando, y mis bellos pechos blancos quedaron expuestos al sacarlos del corset, invite a sus bocas a besarlos, y comenzamos con el juego.
sus manos se volvieron múltiples en mi cuerpo, tocando mis senos, mi sexo, metiendo dedos en mi boca, tratando de quitarme lo más rápido posible las ligas, yo los besaba a ambos, y tocaba ambos penes al mismo tiempo, baje los cierres y saque imponentes miembros solo para mí, comencé a lamer uno, mientras ofrecía mi vagina al otro, quien no dudo en chuparla de inmediato, y jugar con su dedo en mi clítoris, lo que me provocaba interminables convulsiones, sentía que mi sexo ardía por ser penetrado, y poco a poco se iba humedeciendo.
-Mójame el trasero con tu lengua, ahora.
Escupió mi trasero, lo embadurno bien, le pedí al chico al cual se la lamía que se acostase, y me lo metiera como pudiera en mi sexo, mientras que dejaba expuesto mi trasero para el otro. Lo llame con mi culo, y el rápidamente intento meterlo todo, sentía que iba a explotar de tantas embestidas, me daban por el culo, y por mi zorrita bien mojada, se salía y lo volvían a meter, olvidaron sus pudores, y lograron seguir una perfecta sincronía, acabando en ambos lados, llenando mis agujeros de su exquisito jugo, al acabar, me levante, me agache un poco para que ambos contemplaran como escurría ese delicioso líquido por ambos lados, y me chorreaba hasta las rodillas.
Descansamos unos segundos, pero yo quería más, esto no podía acabarse así, me tire de nuevo al suelo, y los llame. Comenzaron a pellizcar mis pezones, a introducir sus dedos al mismo tiempo, y a llenar ese espacio que deseaba que estuviese repleto todo el tiempo.
Me puse a lamer el flácido miembro que se me ofrecía, para que poco a poco fuera creciendo en mi boca, y el otro entraba de nuevo en zorrita, y hacía un ruido melodioso. Estaba tan húmeda.
Otra vez el juego provocador, del meter-sacar. Sintiendo que iba a explotar de placer, dos hombres cogiéndome poseídos, cumpliendo mi fantasía.

sábado, 11 de junio de 2016

DUALIDAD

Soy una mala mujer. Despierto fantasías fatales en los hombres, y gozo al verlos relamerse por mi, sin embargo no deseo a nadie.
Me gusta ver, sentir y pensar lo que provoco en ellos,
Verlos sufrir por tenerme,
Buscar de alguna manera tener un momento conmigo y que me digan: ¡Femme Fatale!
Los incito a quererme, a desearme, a fingir que algún día pueden poseerme. Cuando en verdad ni siquiera me interesan.
Soy una buena mujer, porque intento decirles que no tienen ninguna oportunidad conmigo, pero al parecer eso los pone más hot.
Soy la dualidad, el bien y el mal, la frialdad y el calor,
Gozo con los sentimientos diferentes,
Me siento buena y mala.
¿Qué soy? ¿Qué quiero? ¿Qué busco?
Soy una mala mujer,
Por que juego con sus emociones,
canalizo en mis momentos todas esas sensaciones,
Digo que no,
mi cuerpo quiere decir si,
mi mente dice no.
Eso es lo que no me hace tan bestia.
Soy la figura angelicalmente demoníaca,
disfruto tanto cuando me ruegan,
Me siento mala al no corresponderles,
Soy la dualidad.
Soy una mala buena mujer,
No sabe lo que quiere, con quien lo quiere y donde lo quiere.
Solo me divierto al ser deseada,
no me gusta engañar,
mi corazón se ha vuelto de piedra,
mi cuerpo esta caliente, ardiendo, deseando, fantaseando, pero ¿Con quién?
Con quien no me desea.
Me abruma lo fácil,
me agrede lo difícil.
Soy la confusión encarnada.
¿Qué quiero? Un cuerpo.
¿Qué deseo? Ser follada.
¿Cuántas veces? Las que quieras.
¿Con quién? No lo se.
Soy una mala mujer,
Soy una buena mujer.
Soy la confundida idolatrada.

viernes, 10 de junio de 2016

LA ESPERA

No puedo sacar de mi cabeza los recuerdos que me apremian,
El sentimiento que me invade,
y el deseo que me come.

Esperando,
Esperando que cautives mi memoria,
Esperando que penetres tu lengua en mi lengua,
Esperando que llegues y me tomes,
Me saborees como si fuese el fruto más querido.
Internándote en mi vientre,
Conteniendo nuevamente tus manos de mis pechos cautivos,
Esperando que no te controles,
y necesites clavar en mi tu libido.
Romance, lujuria y gula.
Preferí comerme el postre, antes de desatarme contigo.
Me encuentro aquí, esperando encontrarme contigo.
Por fin dejar salir todo lo que mantuve escondido,
Entregarme como un sabroso festín a tus sentidos,
Y dejarte ingresar a mi lado más pervertido.
Mirarte con las mismas ansías de la primera vez,
Y dejarte empapado de mi piel con tu piel moviéndose.

Esperando, lo inesperado.
De que vuelvas, y te sacies con mi dulce locura,
Que te incite a beberme,
a satisfacerme.
Volverme tuya eternamente,
Marcar tu cuerpo con mi codicia,
Alimentar mi sexo con tus caricias.
A que me tomes, y no me dejes,
A que me pruebes, y te hagas adicto.
A que me provoques quedarme abrazada a tu lujuria.
A esperarte siempre, para volver a tenerte.

SENTIDOS.

Voy acumulando emociones tentadoras, porque sé que cuando pueda usarlas, seré un volcán a punto de estallar.
Imaginando, viendo pequeñas fotos de lo que podría estar haciendo si quisiera.
Fotografías de mis pechos danzando al son de tus estocadas,
agarrando mis nalgas con gesto pervertido, enterrando tu sexo en mi hendidura húmeda, lamiendo mi lengua, salivando mis pechos, apretando con tus manos.
Sintiendo un deseo ardiente por hoy estar junto a un macho que dé soltura a mis fantasías.
Y las fotografías siguen cada vez más nítidas,
Hambriento de deseo, enardecido cumpliendo mis sueños carnales,
Tacto, tu boca.
Visual, tus ojos comiéndome ardientemente.
Oídos, escuchando tu respiración cerca de mi cuello.
Olfato, restregando tu nariz, y yo lubricada.
Gusto, cuando tu pene decide correrse en mi profundidad.

Sin más que mis manos, y mis fotografías, decido darme el gusto de tocarme, mientras te escucho, te siento, te huelo, te miro y te saboreo.

CUANDO ME DEJO DOMAR.

Esta noche es para dejar salir todas las fantasías de nuestras cabezas y concretarlas,
Y una de ellas con una mezcla de sadismo, excitación y cumplimiento de solo lo que pensamos y no decimos.
Para que decirlo, sin duda es mejor hacerlo de una vez y ya esta,
es mejor contar la experiencia, que vivir de fantasías.
Y en una noche como hoy,
ocurrió lo que me dictaban mis pensamientos.
De cuerpo sabroso y goloso, el solo verla daban ganas de poseerla en donde sea,
con su tierno rostro y su actitud coqueta,
entro con una risita atrevida a sentarse junto a mi,
vistiendo de fiera, de poesía erótica,
con sus ligas, panty medias, tacos agujas color sangre, y un corset que asemejaba el cuero,
Me miro indecentemente tierno y entre risas me dijo:

-Hoy vamos a jugar, en verdad voy a jugar contigo.

La mire deseoso y aventurero, Con ganas de lanzarme a su cuerpo y penetrarle los sentidos.
Asentí con la cabeza a su petición enervante.

-¿Qué tal si hoy aceptas ser mi esclavo?

Me mordí el labio y le cante unas palabras aceptando la aventura. Se movió sigilosamente en busca de algo, mientras me azotaba unas palabras:

 -¡Quítate la camisa, y tírate en la alfombra!
Como un niño obediente, me arranque la camisa y me tiré al suelo.

-Reglas simples. No hablas, abres la boca cuando te diga y chupas si es necesario. Me vendo los ojos, y me ato las manos.

Sentí como se acercaba hacía mi, escuchaba sus tacones demoníacos alejarse después, que abría algo, que hacía algo, y de repente escucho su respiración en mi oído, me sorprendo, mi corazón se agita, y mi miembro comienza a agrandarse, el solo hecho de no saber que juego haría conmigo, inmediatamente encendió mi lado lascivo.
algo muy frío se encontraba en mi pecho, mientras ella con su boca lo subía y lo bajaba por el, chocando el objeto con mi pantalón.

-Estas muy caliente, se derrite rápidamente.

luego, se aleja, y siento unas cosquillas exquisitas por toda mi cara, su boca carnosa se acerca a mi oído, y me lame cientos de palabras sucias, para otra vez marcharse y alejarse por completo.
Quedo solo, esperando lo peor...Pero vuelvo escuchar sus tacones endiablados.

-Abre la boca. la abro, y siento algo dulce que me entrega, chocolate, y nos besamos.
Se aleja, siempre se aleja, y se acerca para internar su entrepierna en mi pene completamente excitado, apuntando a su sexo.
comienza a menearse en mi.

-¡Esta noche serás mi puta!

Me lame la cara, me asfixia con su lengua, revuelve dentro de mi boca, penetra.
sus manos comienzan a acariciar mi dorso, y a bajar lentamente, siento que baja y me lame los contornos, con su mismos labios comienza a desabrochar mi pantalón, para dejar salir mi sexo punzante, erecto y deseoso de cogérmela.

-¡Abre la boca!

Abro la boca y siento algo húmedo.

-Ahora debes chupar, putita, quiero que me la lamas sin detenerte.

Comienzo a mover mi lengua, y a presionar su clítoris, siento como se contrae, y poco a poco va gritando, y su zorrita se va mojando, escucho sus gemidos, aprieta sus muslos en mi cara, los muerdo. Sale de mi boca, y se dirige a mi pene.
Juega con su sexo en el, lo empapa, lo chupa, lo masturba y finalmente me deja penetrarla.
Siento como cabalga, pero no puedo tocarla, darle duro, quisiera poder moverme y follarla con las manos, con la boca y con el cuerpo. Es desesperante, querer penetrarla y que ella me entierra las uñas cada vez que lo intente.

-¡Esta noche yo te follo, tu eres mi esclavo! ¡Quiero que seas mi puta, que me dejes follarte!

Siento como entra y sale, como juega, ahogando su hendidura en mi pene. sus uñas rasguñan todo mi dorso, me lubrica los labios, me lame como una loca, me muerde y dice que quiere comerme, que le desespera.

Salta como una diosa, me quita la venda, y miro sus pechos impunes saltando al compás de el entrar y salir de mi pene, su pelo mojado, su mirada libidinosa, sus ojos en llamas e idos. Y no puedo controlarme, quiero agarrar esos senos enormes, comerme sus pezones hasta que chille, apretarlos con mis manos, seducirlos con mi lengua e internarme en ellos.

Su cabalgata se hace más fuerte, y me dice: ¡Quiero que me llenes de semen, quiero ver como chorrea por mi entrepierna, quiero que me empapes de tu leche, y me llenes!
No puedo soportar esas palabras tan dulces, y convulsiono, me apodero, me corro y ella se acuesta sobre mi, me mira, cierra sus ojos y me cierra la respiración con un beso.






REINANDO LOS SENTIDOS.

Recuerdo esa frase cliché: De todas queremos ser Reinas,
Pero Reinas de qué?
Yo prefiero mil veces ser una Reina hambrienta por saborear la piel,
Todas queremos ser Reinas del sexo,
De nuestro sexo,
De nuestras noches,
De nuestras Fantasías,
No solo pensarlas, sino también hacerlas reales,
Mientras someto a un chico para que restriegue su placer por mi cuerpo sediento. Pienso: Quiero reinar con mi sexo su boca perfecta, que su lengua se interne en mi vulva, y me haga convulsionar en su cara, sentir como poco a poco derramo mis jugos sabrosos, y el bebe como si fuera el agua bendita.
Apoyada en su cara, me meneo al ritmo de mis gemidos,
Adelante y atrás, posesa, siento que me estoy follando sus labios y al mismo tiempo soy penetrada por su lengua de fuego,
Llegar al maldito clímax,
Sentir como mi cuerpo suda con tanto bamboleo,
Abrir con mis manos mi sexo para que pueda lamer todos los preciados lugares, y eleve más mi fuego a punto de volverse una llama eterna,
Sigo danzando y pensando: Que bien lo chupa, lo chupa como un maldito experto, debería follarme su cara siempre...
Siento que el fuego se deposita en mi estomago y baja lentamente hasta llegar a los puntos culmines que me harán estallar como un fuego artificial,
Me restriego más fuerte, me bamboleo más fuerte, aprieto mis muslos a su cara y gimo, gimo como una Reina excitada, sintiendo que mis fluidos se derraman completamente en su cara y el los toma,
Siento que viene, y viene con todas las fuerzas, de mi boca un grito despierta todo mi ser,
Siento como me recorre, me paralizo, lo ahogo con mis muslos, y es eterno.
Me acuesto a su lado con cara de lujuria y le digo:
-Ahora la Reina quiere ser follada.


martes, 19 de agosto de 2014

SEXO ORAL

Lamer, lamer y lamer. Mi boca solo pensaba en saborear su pene que se ofrecía ante mis ojos erecto y perfecto. Posar mi lengua por su glande, posar mi lengua sobre la base, apretar en ese sitio, utilizar mi mano de arriba abajo en una perfecta sincronía con mi boca que succionaba la punta de su hermoso falo. Y pensaba: Esto es melodía, escuchando el succionar de mi pequeña boca en su hermoso dulce. Tomar el primer brebaje que te entrega. Sentir una sed arrolladora, esperando el premio final, un chorro de su jugo celestial que me llenara la boca, que pasara por mi garganta, que chorreara por mis labios carnosos, pensaba en lamerlo por completo, atraparlo con mi lengua, hacer círculos en su prepucio…incitar con más vehemencia que acabara en mí.

Lamer, comer es un arte, requiere de técnica u algún tipo de conocimiento para hacerlo más ameno y óptimo si se quiere llegar a la culminación. Pero como también me gusta lamer un buen pene, el sexo de una mujer me parece igual de atractivo, abrirlo como si se tratase de una flor, ver los pliegues, explorar con mis dedos buscando el clítoris para presionar deliciosamente en esa zona golosa, primero como un gatito, para luego mi lengua pase sobre todos sus labios, mordisquearlos, saborear como lentamente corren sus fluidos por mi boca y me empapa con su excitación. Ir de nuevo al botoncito tierno que se esconde entre pliegues, comerlo y contornear mi lengua para que la presión sea más intensa, esperar que su pelvis empiece a moverse compulsivamente, anunciando el gemido, la alteración de sus sentidos, meter un dedo en su hendidura mientras la hago llegar…y termine acabando exquisitamente, y mi dedo este cubierto por el fruto de mi lengua experta. 

viernes, 4 de julio de 2014

El PLACER DE LA CARNE

Los labios callaban los besos de infidelidad. Tan perfecta, tan erótica, tan sensorial. Imposible no querer poseerla, imposible no querer tenerla. 
Llegar a tu casa mirar al lado a la chica que un día fue tu sueño, a la que le dijiste nunca te engañare, con la que tienes sexo 3 veces por semana, que un principio querías follarla todos los días y a cada hora. Aun te quiero, piensas. Pues aun la quieres, pero necesitas buscar emoción en otras damas ¿Se acabó el amor? ¿El “Por siempre” no existe? Y así es como sucedió. 
Noches eternas junto a su piel, junto a sus besos, junto a ella, mi dulce bella donna, la amaba tanto. Cuando la vi dije será mía, ahora que es mía me resulta aburrida, absurda, irritante, común, desesperante y poco grata. De pasar a salir todas las noches juntas o junto a nuestros amigos, pasamos a saldré con una amiga, saldré con mi hermana, a saldré con un amigo, mientras sales no sientes remordimientos, sientes curiosidad de si serás capaz de olvidar que le dijiste: ¡Te seré siempre fiel, no mirare a otra chica, soy tuya, tu eres mía, por siempre, siempre! 
Las calles se hacen más eternas cuando quieres ser infiel, la ansiedad se refleja en tu rostro, quede con ella a las 22:00 en un bar que nunca he habitado y que sabes que nadie de los que conoces iría a meterse allá ¿Por qué? Porque solo es un follón. Una aventura. En tu casa te espera tu mujer, y ahí estaba sentada, con su ojos color verde selva, la sonrisa amplia, la falda corta y las tetas perfectas y anunciantes. Me pare frente ella, le bese una mejilla y me senté a su lado. Hablamos de todo, pero para mí fue de nada, solo puse atención a lo que me importaba, cuando el alcohol entro en nuestros cuerpos, olvide a mi amada, olvide la fidelidad y desate mi locura, atornille mi lengua en su boca, le contemple el oído con mis suspiros, la aniquile con un golpe en el culo y le lancé un ¡Vamos! Con la mirada. 
Llegamos a su casa, una colchón en el piso, recién mudada. Me torne animal e insaciable, la mire con ojos de quiero todo, pero mañana te dejo. SOLO ERA UNA AVENTURA, le deje claro en la cabeza, una vez y nada. Le quite la ropa con una agilidad que creía perdida, interne mi cara en sus pechos colosales y mordí los pezones que me saludaban tiesos y me pedían a gritos que los lamiera, metí mi nariz en su sexo, olí, toque, penetre, lamí y excite. Le hable soezmente. La use, la consumí, la desee y la olvide. Me acosté a su lado porque la noche ya estaba bien avanzada, deje que me pasara toda su hambrienta lengua por mi vulva preciada por mi amada, pero que se la concedía a ella por esta noche que fui tentada con las manos del diablo de la infidelidad. Sentí cada sensación, la hice mía, la guarde en mis recuerdos y mi calentura, imágenes rotas y despiadadas de mi culpa. Me sentí mal, me sentí bien. Un limbo en el que transitaba, ya estaba hecho. La culpa fue momentánea, porque ya luego iba pensando que este juego me gustaba, le dije: ¡Nos vemos! Le encendí unas palabras, me marche, cerré la puerta y me olvide de ella por ahora. Llegue a casa, me acosté al lado de mi bella sin decir nada, ella me abrazo como todas las noches, me puso una pierna en mi pierna. Dormimos. 
Al otro día hice como si nada, espere la noche, la infidelidad me llamaba, pero no con la “Verde selva” ahora con la morena de ojos miel. Fui a su casa, la prendí con caricias más apasionadas, le desabroche el brasier, sus enormes senos reposaban en mis manos de una hambre voraz, me tentó la gula, quería comerlas como una bulímica, pues sabía que después las abandonaría de mi cuerpo, mente y vida. 
Sus pechos me desesperaban, eran tan bellos, tan llenos, me colmaban hasta el cansancio. Cuando llegue a su vagina completamente despejada, gorda, asfixiante, deleitosa, golosa e insaciable, por más que la estimulara y gemía, quería más, no se cansaba, la folle con mis dedos hasta la irritación y ella con una mirada diabólica me absorbió, me suprimió, me embadurno con sus besos y lengüetazos, abrió mi sexo como si se tratase de una flor, mis labios se enternecían con tanta codicia y mi respiración se aceleraba con tanta brutalidad de su lengua experta. Alcance el cielo, alcance una estrella, grite fuertemente a la luz de las velas, de un incienso aturdidor y de un orgasmo que daba cabida a una fiebre más alta, a una necesidad de carne, de roces de que no habría forma de calmar esta sed infiel que se había despertado en mí. Yo era bella, mi bella era bella, mis amantes eran bellas, pero que más, solo me entregaban noches placenteras y después desecho. Sentí la gula, sentí la lujuria, sentí la codicia y todas esas sensaciones entremezcladas daban así “El placer de la carne”.

martes, 1 de julio de 2014

BENDITA LOCURA

Piel, suspiros, risas y gemidos todos envueltos en un trance anecdótico. Si pudiera no pensar así, si pudiera no sentir de esta forma, creo que me incendiaría de igual manera.
Noches cálidas de perversidad. Necesitaba buscar a mi presa, a mi objeto, la belleza plasmada en un rostro angelical. Mire mi reloj, sopese un momento todas las consecuencias de una arrebatada ida a sus brazos y me lancé de manera indescriptible a los besos de la condenada reina de la lujuria. Juguete karmico y vulgar.
Labios rosa, piel blanca, ojos grandes y sonrisa santurrona. No esperaba más de aquella chica que me poseía los sentidos. Era un milagro que estuviera conmigo esta noche y todas las venideras. Obteniendo de sus infieles besos una sonrisa irónica y un “Te quiero” inventado por la calentura, porque cuando uno está en esos momentos de gloriosa candidez no piensas bien lo que dices y das. Te dejas llevar por las sensaciones, emociones, intenciones e intensidades.
Sus manos se posaron en mi sexo ya desnudo bajo el manto estrellado de una  noche de verano, pues ni los astros pudieron distraerme de la contemplación divina que tenía frente a mí. La más linda perra, la más bella y seductora. Escondía tras esos ojos centelleantes una verdad y una mentira, la verdad es que no me quería y la mentira es que profesaba amor eterno. Sabía de sobra que apenas pudiera arrancaría y se refugiaría en otra piel más tierna. Porque gustaba de saborear pieles jóvenes, bendecidas por montañas enormes y curvas peligrosas.


Me embadurne las manos de saliva para poder entrar de golpe entre los pliegues de su sexo, pero la muy puta estaba cubierta de fluidos. Sus pezones ardían y apuntaban a ser mordidos, besados por mis pequeños labios, sin pensarlo dos veces busque pasar la punta de mi lengua en ellos sin dejar de follarla con mis dedos. Escucharla gemir y ver como el vaho dulce salía de su boca carnosa y chupona me tenía la cabeza aturdida. Quito mi mano de su sexo, me beso nuevamente, bajo hasta mis montañas perfectas, apretó y sonrió, se internó en ellos, para lamer lentamente mi estómago y llegar a mi vientre. Se detuvo, suspiro, me mordió los costados de las caderas, suspiro, me abrió los muslos, gemido, sus uñas se enterraron en mis piernas, aullido. Su lengua bajo a mi monte y sus delicados dedos abrieron mi vagina y encontraron el punto vibrante. Sus lamidas se volvieron ardientes, me comía fuertemente, punzaba con la punta de su lengua mi hinchado botoncito y yo me encontraba perdida. Bajo hasta mi hermosa abertura, sucumbió con su lengua endemoniada y me follo de manera perversa. Yo separe un poco más mis piernas, porque sentía que venía el orgasmo, que me haría gritar bajo el cielo nocturno. Sin más mi cabeza exploto y de mis labios salió la melodía más desquiciada y me recosté en sus hombros. Ella me tumbo a su lado. Las dos desnudas mirando el paraje negruzco. Su mano sobre la mía, mi mano libre internada en su sexo otra vez para verla sentir, para escucharla gemir, para deleitarme con unos cuantos más gritos de la Zorrita sin alma y pensaba: Ella solo quiere mi juventud, mi cariño, mi energía…luego se buscara a una igual o más joven que yo, pero me saciare con su sed de placer infantil. 

ÁNGEL Y DEMONIO

Se puso sus pantis hasta el muslo, tocando el encaje que apretaba sus muslos de fuego, endiosaban su imagen divina, era un completo pecado desde el día en que su cuerpo comenzó a desarrollarse, los hombres siempre la miraron, pero ella nunca quiso a los chicos, siempre quiso a las chicas, a pesar de que su fuego resultaba difícil de aplacar. Vestía estas pantis desde joven, porque le encantaba ser la fruta más apetitosa dentro de su grupo de amigas. De principio todo era por juego, sus amigas y ella tocándose inocentemente, mientras que ARIELA pensaba en lamer vaginas como por deporte, su lengua cada vez se hacía más experta y se autodenominaba la “Come coños”. 
Se puso su mejor vestido y salió en busca de hembras, era una cazadora nata, sabía de sobra que en su cama nunca dormiría sola. Una noche, una chica. Ese era su plan todos los días, no le aburría, porque lo veía como una profesión nocturna, pero su gran paga era el placer que conseguía de aquellas “Tontas chicas soñadoras” solo dos veces se acostaba con ella en un mes, no gustaba de comer siempre la misma piel, no podía ser de nadie. Disfrutaba de pasiones esporádicas, a la mañana siguiente las despachaba temprano, y a la noche o era la misma u otra. 
Se sentía como el tipo del perfume, buscaba siempre un olor más glorioso que el anterior. Aunque una vez se dejó encarcelar por una mujer mayor que ella, su sexo olía a un durazno jugoso. Estuvo a punto de perder la cabeza, pero recordó que ella pertenecía a las nuevas sensaciones, aunque hasta el día de hoy no podía sacar de su cabeza a aquella mujer que le enseño la maestría completa de esa lengua de fuego, que podía hacer venirse a cualquiera en unos segundos. 
Saco un durazno, lo olió y le dio un mordisco, su cuerpo se electrizo y pensó: Durazno, el olor de mi dulce amor ¡Pero no nací para amar, nací para follar! Guardo su dildo grande en la cartera, se puso su chaqueta de satín negro, sus high heels aguja y se internó en la inmensidad de la noche, entro a una disco con el nombre en neón. Siempre un lugar diferente, una chica diferente. Sabía de sobra que la conocían en la mayoría de los sitios, pero vivir en una ciudad tan grande le daba la garantía de que podía seguir siendo una sombra misteriosa y desconocida. Entro, fue al baño privado, saco una pastilla y al tiempo sintió los efectos del éxtasis. Exaltada, fue a danzar a la pista sensualmente, no buscaba, ellas llegaban al ver una figura escultural en un vestido ceñido color rojo, labios mortales, ojos verdes intensos, tez blanca, pelo negro azabache. Era una bendita diabla deseable por el mismo cielo, comenzó a tocar su cintura de avispa, sus muslos y dejo entrever las ligas. Una chica igual de drogada se le acercó, pequeña, rubia e inocente. La inocencia la cautivo, la miro, se pegó a su cuerpo, a sus senos contoneantes, se refregaban, se erectaban. Una necesidad enfermiza por aplastarse, rozarse, comerse, lamerse…
Las manos hicieron lo suyo. La chica inocente, meneo su rubia cabellera, le dio la espalda y le refregó su fino trasero en el sexo, presiono en su sexo. Las manos de Ariela comían los gruesos pechos que se le entregaban, los apretó con furia, bajo hasta el sexo de la chica, en unos segundos se fueron al baño, se pegaron unas líneas…mientras la rubia halaba, la diabla metía las manos en las bragas de la otra. La chica se subió en el lavabo, abrió velozmente las piernas y ante los ojos de Ariela se presentaba una vulva fina y estilizada, sin bellos, blanca y rosa en su interior. La vio como una fruta y se embriago con el aroma que expelía, hasta sus jugos eran de un sabor dulzón. Su clítoris era ínfimo pero gratamente estimulante. La abrió como si fuera una flor, recorrió con las yemas de los dedos los labios interiores y la chica solo deseaba ser besada, pero Ariela se tomaría su tiempo con cosa tan exótica que se le brinda, se levantó. Le quito la polera para dar salida a dos senos protuberantes, pezones claros y puntiagudos, posó sus labios, los mordió suavemente, se quitó el vestido, quedo en pantis, ligas y high heels. La pequeña como si se tratara de un premio tomó los pechos de Ariela, los metió de lleno en su boca como pudo y su mano bajo hasta el trasero de ella, pero Ariela nuevamente le indico que se subiera y abriera bien sus piernas. Empezó a meter un dedo en la abertura, acerco su oído y gimió al escuchar el sonido que esta hacía al contacto de su dedo que se internaba cada vez más adentro, luego lamió, el sexo se hincho, tomó su cartera, saco el dildo doble. Se lo metió a la rubia y esta empezó a gemir como una loca. Ariela le quito el juguete de su sexo, no la dejaba terminar. Se sentó ella y la pequeña le comió el coño salvajemente. Cuando Ariela sintió que estaba bien húmeda, bajo, le indico que se sentará en cuatro patas en el suelo, y ella hizo lo mismo, tomo el dildo, lo introdujo en la vagina de la chica y luego en el suyo, comenzaron una danza chocando con sus traseros, penetrándose sin descanso y gimiendo en sintonía, gemidos, sudor, golpes fuertes al chocar las nalgas, sus senos balanceaban. El cielo y el infierno follándose. La rubia y la morena, el bien y el mal, la inocencia y la perversión, el ying y el yang bailando la misma melodía diabólicamente angelical. Sus cuerpos excitados, follados por el empuje de ambas fuerzas se tensaron, gimieron, gozaron y descansaron. La diabla al frente del ángel. Ariela le introducía nuevamente el dildo celestial y se incorporaba para ingresarlo en su sexo, haciendo fuerza para que entrara de lleno en sus delicias, sus manos apoyadas en el suelo, desde esta perspectiva cada una podía ver sus caras entregadas al placer, sus senos saltando, la boca entre abierta para dar paso a otro sinfín de sensaciones orgásmicas.
placer, deseo. la diabla y el ángel...Se sentía como el limbo de la lujuria eterna.

MI MEJOR AMIGA


Sentada frente a mí con sus piernas largas y esa minifalda que con tanto movimiento dejaría ver su ropa interior en algún momento, apoyada de forma desinteresada mi buena amiga, mi mejor amiga, jamás pensé sentir este deseo por ella. Me acerque como una buena chica y enrolle mi brazo en su cintura, la acerque a mí, le bese una mejilla y le dije: Te quiero, eres mi mejor amiga. 
-¿Qué sucede?
-No sé, solo quería decir cuánto te quiero. 
Sonreímos al mismo instante, nos miramos por un momento y ella empezó a llenar nuestras copas con un vino dulce. Tomo uno de los quesos importados me lo metió en la boca y me sonrió nuevamente. Yo sentía el calor en mi entrepierna, como los jugos comenzaban a expandirse por mi sexo y deseaban ser bebidos por la boca de mi buena amiga. Puso una canción sensual, y comenzó a danzar al ritmo de la música, me tomo de la mano, se pegó a mi cuerpo en una noche acalorada. La bebida mortal se nos estaba subiendo a la cabeza, el dulzor impactante que te hace beber como si fuera un jugo inocente nos hizo extasiarnos. Bailamos un buen rato y ella nuevamente se fue a apoyar al bar y contoneo su trasero de una forma angelicalmente sexy. Pronuncio mucho más su culo para que esta vez si pudiera ver su ropa interior, me acerque, no me pude aguantar, me tire al suelo como suplicando, mientras ella movía ese precioso trasero en círculos y lo restregaba en mi cara, mis manos deseaban jugar con su ropa interior, lentamente subí una de ellas por su muslo.
-¡Somos amigas!
-Te prometo que esto no arruinará la amistad. 
-No prometas ¡Júralo! 
-¡Te lo juro!
La calentura no me dejaba pensar y ella nuevamente me entrego la oscilación de sus nalgas, yo subí lentamente mi mano por su muslo, sentí como su piel se erizo al contacto de ella y llegue paulatinamente entre la parte más alta de sus muslo, mi dedo tiro un poco del tirante de su ropa interior y lo soltó, ella gimió, seguí tirando de él, cuando en una cuarta oportunidad comencé a sentir como de su sexo fluía ese ansiado líquido que quería en mis labios. Con mis dientes tire nuevamente del calzón, para luego dar paso a mi mano y correrlo a un costado, mientras con mi lengua lamía su entrepierna apretada y jugosa. Mi mano libre busco por delante su clítoris, le corrí un poco su ropa interior para dejar entrar mis dedos y encontrar el punto que desataría a esta nena. 
Ella gustosa abrió sus piernas, me dejo entrar con mayor facilidad en su suculenta vagina, la estimule en la abertura y en el botoncito hinchado de su vulva, comencé a abrir mis piernas para que mis jugos escaparan un momento. Ella comenzó a suspirar de forma animal, se dio la vuelta, quedo frente a mí, abrió sus labios y me metió de lleno la boca en su coño acuoso, mi lengua puntiaguda azoto su clítoris implorante por dejar salir a la luz el orgasmo perfecto de su boca pequeña. Tiro de mi pelo, me ahogo en su inundado sexo, apreté más fuerte con mi lengua y sentí las convulsiones pélvicas que me azotaban la cara y comenzó a gritar, tirar de mi pelo e implorar que parara. Rápidamente metí mis dedos en su hendedura y la folle ferozmente. Su cara perfecta, el sudor que caía entre sus pechos solo cubiertos por una camiseta que dejaba muy a la vista los pezones erectos, subí mi mano libre, le retorcí un pezón, gimió, su rostro se volvió ardiente, me cogió, me tiro al sofá, abrió mis piernas brutalmente, chupo mi sexo, saboreo mis fluidos y luego ingreso un dedo ferozmente, estaba fuera de mí, escuchaba como el sonido de mi vagina y pensaba: ¡Exquisito! Me la quiero follar. Me levante sin darle explicaciones, saque mi cinturón con un enorme pene, lo lubrique, ella me miro con ojos vidriosos y me la folle en el suelo de manera deliciosa. La penetre despiadadamente…chupe sus tetas gigantes, la le retorcí los pezones y las lamí, mientras el falso falo la hacía gozar y yo gozaba al verla gemir.

miércoles, 11 de junio de 2014

LUJURIA ESPAÑOLA.

Yo soy argentino, pero chilenizado a cagar. Me encantaría contar la historia que me paso con una española, de aquellas que te ponen los pelos de punta. 
Y bien, como me he chilenizado tanto, lo cartucho también se me ha pegado en demasía. Pero a la hora de ponerse las pilas, me pongo las pilas como Dios manda. Saco todo mi lado bestial y macho alfa. 
Y esta mujer sin duda, hizo que me pusiera a 1000 por hora. Mire mi miembro y le dije: Vos sabes lo que debes hacer!!! Vamos campeón!! Por la patria, por la doble patria en verdad!!! La vamos a hacer cagar! Así que compañero compórtese como un pura sangre...
Bien, principalmente era una ida inocente a la casa de esta española ricarda, para ayudar a sacar la pintura, lo que yo no sabía es que de paso también le iba a rayar la pintura. Cosas que pasan.
Estábamos en esas piolamente, porque bueno su madre se encontraba en casa, y además aun no me lanzaba ninguna indirecta.
Cuando acabamos, sí, acabamos de sacar todo, agotados como si hubiéramos tenido una sesión épica de sex.
Yo de comienzo, la mire y fue: Su pelo rojo, está en llamas, y esas tetazas. No podía creerlo.
No saben cómo deseaba metérsela bien duro.
En fin comimos algo rico, y luego me ofrecí a lavar los platos. La madre se fue a dormir, en eso, yo inocentemente lavando, siento de un momento a otro una mano en mi paquete, y fue wuooo!! ¿Qué está pasando acá? ¿Quién quiere jugar? ¿La mamá? Me dio miedo, no, no...Era una mano suave, y era de ella, comenzó a inspeccionar mi bulto, me bajo la cremallera, Y que manos más ricas, me apretó los testículos, la idea era infligirme un poco de dolor. Dolor rico. Sin previo aviso me dio vuelta como si fuera su marioneta, y se la metió toda en la boca, comenzó a lamer como una desquiciada, sentía como su lengua exploraba todo mi glande, jugueteaba con el grandulón como una experta. Luego posó su mano en el e inicio el jugueteo de arriba y abajo como una master. Y yo gemir, gemir y gemir cada vez más alto, se levantó me tapo la boca, me llevo a su pieza para mayor privacidad.
Yo me senté y ella parada, me miro con una cara de estoy ardiendo por comértelo, y mamo, mamo, masturbo, mamo, mamo, masturbo hasta que me vine en su boca carnosa....
Y con carita de malota, me dijo me voy a dormir.
Yo quede en llamas, al menos me limpio, si se lo trago todo la muy golosa. Y dormí. Medio desorientado desperté, y fue: ¿Dónde chucha estoy? Ah, sí, la que me comió la pija, y me dejo tirado después que se tragó todito.
Como buen semental desperté con una 
desperté con una erección ya parecida a una piedra. Y la dama ¿Dónde está? Yo aquí tan caliente en su habitación, y la muy descarada se fue a dormir con su madre. El sueño me la gano, y la erección seguía. Me molestaba a cagar la wea. 

Al rato escuche unos pasos en la escalera, y pensé: ¡¡Al fin mi diosa viene!! Claro era ella. Nos abrazamos por un rato, se acurruco, este era el momento romántico. Me busco el cuello, lo lamió, mordió y luego, le prestó atención a mi bulto, y como una niña dijo: 
¿Qué pasa acá?
Puso cara de cumpleaños, y me empezó a masturbar lentamente, me torturaba, yo me quería venir, pero ella lento, lento y tortuoso, mientras escuchaba su respiración entre cortada en mi cuello. 
Se escucharon ruidos, era su madre que despertaba. Y yo en mi mente: ¡Maldita madre! Bajo como una loca y le dijo: Lo fui a despertar. Y realmente me despertó de una excitante manera. 
Yo con tremenda erección ¿Cómo bajo de acá con este tremendo animal al acecho? El pantalón lo supo disimular bien, baje y puse mi mejor pokerface, saludando como si nada. Hable lo justo y necesario.
Y su madre nos dice: Debo ir a hacer unos trámites. 
Nuestras miradas se encontraron, y salía fuego. Era el momento de terminar lo que comenzamos. En verdad lo que ella comenzó. 
Se largó la madre, y ella como una leona se lanzó sobre mí, y me dio unos besos apasionados, que sentí su lengua en mi garganta, realmente tenía hambre, yo era su presa. Me sentía completamente cazado. 
Me prendí como paja seca, y ya ahora sí que está loca iba a ser mía completita, estaba transformada en una pantera, y yo también deje sacar a mi animal más feroz, mi pene que estaba como una roca. 
Le agarre las tetas ¡Que tetas! Esas eran ubres. ¡Dios mío! comencé a hurgar por su blusa, se la quite, y estaban que explotaban. Creo que quieren decir: ¡Hola! Le quite el maldito sostén, para ver dos pelotas gigantes que se movían ricamente. 
Las chupe, chupe, y chupe, que manera de chupar, eran completamente adictivas. Fue como si nunca en la vida me hubiesen amamantado, me sentí un bebe. 
No se aguantó más, me saco la polera, los pantalones, me dejo en calzoncillos, me lo miro con deseo, me quito todo. Me puso ambas manos en el respaldo del sillón, y se la metió toda, comenzó a saltar golosamente en mi pene, y la penetre muy duro, bien duro, es que no me podía contener, y la mina era bastante hardcore. Recordé el bendito condón, y me dijo ando en esos días, y yo emh...Filo, tengo que acabar. 
Saltando con esas tetas gloriosas y grandotas, las chupe cuanto pude, porque ya llegaba al techo está loca con tanto salto compulsivo. 
Y se vino rico, escuchar sus gritos ¡Pero que putaza! Pensaba yo. Se vino unas cuantas veces más antes de llenarla. La di vuelta sin miramientos, y la puse en cuatro y le di, le di, le di hasta que me vine adentro. 
Nos duchamos, como si nada hubiera ocurrido, la verdad es que sentí que todo fue un sueño, era la mina perfecta. Pero la perfección no existe, y así como vino a mí y prácticamente me sentí violado, me boto. No sé más mierda de ella, Pero vez que me acuerdo de la muy...Arghhh... Me caliento a la primera. 
Es la única que me lo ha chupado de una manera increíble. Maldita y exquisita española.